22 de junio de 1775

He llegado al campamento próximo a Boston, donde se han refugiado los hombres que lograron escapar de la batalla de Bunker Hill. Lucharon con una fuerza y un valor admirables, con la esperanza de tomar la ciudad. Repelieron el ataque de los ingleses en dos ocasiones, pero la falta de munición los obligó a rendirse en el tercer ataque.

He reunido a 14.000 hombres que están dispuestos a luchar, pero me preocupa su desorganización y su falta de disciplina. He visto regimientos debilitados, sin reclutamiento permanente y con una potencia ofensiva precaria. No hay tiendas ni ambulancias. Ni siquiera pólvora. ¡Sólo queda un barril!

¡Debo restablecer una obediencia absoluta y solicitar con urgencia ayuda del congreso!

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